Desde la familia, poner frenos a la adicción

ALCOHOLISMOCerca de casa hace algún tiempo instalaron una Cafetería Bar, más Bar que Cafetería. Allí todas las tardes se reúnen un buen grupo de mujeres y hombres de diferentes edades, casi siempre los mismos clientes. Todos con un fin común beber cerveza u otra bebida de las que allí se expenden.Por eso no es extraño que cuando pasan unas horas los gritos, palabrotas obscenas, y tantas cosas inimaginables, comiencen a suceder. Pero lo que más me preocupa de todo eso es que dentro de ese grupo hay muchachos muy jóvenes, apenas adolescentes que se emborrachan y salen dando tumbo,s sin importar lo que sucede a su alrededor. Así día a día, los mismos personajes, la misma película, y el mismo final: La adicción.

 bocinaDi No a las adicciones

Cualquiera puede volverse adicto, es una verdad que asoma en estos tiempos cuando entre los adolescentes y jóvenes aumenta el consumo de alcohol y cigarrillo, drogas lícitas, pero finalmente drogas.

El preámbulo de la adicción es la adolescencia. El niño recién salido de la primaria pasa a un sistema diferente de estudios, cambian sus relaciones interpersonales, aumentan niveles de autodeterminación y el entorno social, exige de él desempeños más complejos en el camino a su formación como adulto.

En el andar cotidiano por validar su individualidad e identidad, los adolescentes adoptan conductas, muchas veces asumidas desde el hogar, de manera que es la familia quien fomenta hábitos dañinos de consumo que como es lógico más tarde rechazan y prohíben.

¿No conoces a padres que incitan a sus hijos varones a consumir alcohol por la sencilla razón de que ya cumplieron 15 años? Es este un punto de partida común, al igual que las descargas infantiles y los festejos en el barrio que culminan con la bebida, como único fin de la actividad.

Se convierte el hogar y la familia en un factor de riesgo y fuente de imitación, logrando mayor vulnerabilidad en quienes forman en esa etapa de la vida su personalidad. Se suman a estos tempranos comportamientos nocivos, la influencia del medio externo, filmes, videos y ciertos géneros musicales que incitan al consumo y a la violencia.

¿Cómo poner frenos?, desde el ejemplo, es la respuesta más acertada. Si nunca fomentas en tus hijos o en las personas que te rodean la curiosidad por fumar o beber alcohol, difícilmente se harán dependientes de estos malos hábitos, dañinos para la persona y la sociedad.

No olvides que quien crece y vive en el contexto de consumo, así sea de drogas lícitas, puede volverse adicto.

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