¿Existe igualdad dentro de nuestros hogares?

igualdadEn el interior de los hogares, los hombres siguen reticentes a asumir la parte que les corresponde en las labores domésticas.

Aunque una buena cantidad de ellos comprende que es un problema de justicia colaborar con su compañera cuando ambos trabajan fuera del hogar, a la hora de la verdad se hacen los desentendidos porque sin lugar a dudas los quehaceres domésticos son agotadores y tediosos, comienzan desde el despertar y no acaban nunca. En una casa siempre hay algo que hacer, de ahí la necesidad de la cooperación de todos los miembros de la familia, más aun si la mujer trabaja.

bocinaEn la Mirilla igualdad en el hogar

En Cuba, a pesar de que nuestro proyecto social estimula la equidad de género y el sesenta y la mayor parte de la fuerza técnica y profesional del país la constituyen mujeres, las cosas en el interior de los viviendas no marchan a tono con esas realidades.

Aquí la igualdad entre el hombre y la mujer para la realización de los quehaceres domésticos, es una meta muy lejana, yo diría tan lejana que casi ni se ve, los pasos son muy lentos, demasiado lentos para las que tienen que desarrollar todas las tareas del hogar. Hoy ellas siguen encargadas del mayor peso del trabajo en la casa, aun realizando otra labor social.

Aunque ellas reparten algunas tareas a los hijos e hijas y al esposo, sobre sus hombros recae el mayor peso de estas labores. Cierto es que existen excepciones, familias que son modelo en la realización de las faenas domesticas, pero son las menos.

Sin dudas sigue siendo un reto importante lograr cambios en la distribución de las tareas domésticas, porque la mujer sigue sobrecargada. Podemos asegurar que ella conquistó el espacio público, pero el hombre no ha conquistado el espacio doméstico.

Conozco a muchas mujeres que cuando enumeran las virtudes de su pareja, hablan de que comparte con ella los quehaceres domésticos. Ella ve como un mérito, algo que debe ser un principio en la cotidianidad. Parece ser que el camino para lograr una igualdad entre el hombre y la mujer en las tareas del hogar es más tortuoso y largo que lo imaginado.

Es justo reconocer algunos cambios positivos en los hombres, nuevas actitudes que poco a poco se van abriendo paso a favor de una distribución más equitativa dentro de los hogares cubanos. Hoy se ven a niños y niñas, camino a la escuela de la mano de sus padres. Resulta frecuente encontrarlos a ellos de acompañantes en un hospital y hasta algunos se han acogido a los nuevos beneficios de la ley de maternidad y paternidad, que les ha posibilitado acceder al cuidado de sus bebés con las ventajas que el Estado antes garantizaba exclusivamente a las madres trabajadoras.

Sí, parece ser que los hombres van cambiando para bien, Hoy se les ve una mayor participación en algunos quehaceres domésticos y en la atención a sus hijos.” Muchos empiezan a tomar conciencia de que a medida que aprenden a hacer el trabajo casero, están mejor preparados para los avatares de la vida, y serán menos dependientes de una mujer. Pero todavía son muy pocos los que de verdad aplican la plena igualdad de la mujer en la sociedad.

Fue nuestro interés con estas reflexiones hacer un llamado a todos los miembros de la familia, no se trata de ayudar en los quehaceres del hogar, de lo que se trata es de que todos interioricemos que esas tareas son responsabilidad de la familia en su conjunto y no solo de la mujer .

 

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